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Un Café Parotro, el café más raro por el que he pagado

 

Buenos Aires es una de mis ciudades favoritas, esto no solo por los grandes amigos que me ha brindado o por sus bellos y memorables lugares, La Boca con su Caminito, el Puerto Madero con esos impresionantes restaurantes de primerísima calidad, el histórico barrios de San Telmo, el Jardín Botánico y sus monumentales 180 años, el majestuoso Rio de la Plata, la magnánima avenida 9 de julio, la plaza de mayo, la Recoleta, el Congreso, son apenas algunos sitios que vale la pena visitar; sin embargo para mí, además de los lugares lindos o los paseos inolvidables, Buenos Aires es memorable por ser la ciudad donde encontré el café más raro por el que he pagado.

Una de esas tarde donde solo estas caminando y disfrutando de la belleza de la ciudad, en un barrio que me pareció que estaba un poco avejentado, pero que aún mostraba señales de sus mejores tiempos, recién pasaba la época del corralito y los argentinos la estaban pasando mal, organizaban mercados tipo tianguis para intercambiar comida y artículos de primera necesidad, las ventas callejeras proliferaban por doquier, es decir todos estaban en la rebusca.

En este contexto y con algo de frío, decidí entrar a un café que me apareció de pronto en una esquina; ordene mi café con unas facturitas (facturas le dicen en Argentina al pan dulce que acompaña el café) y agarré un ejemplar del Clarín y me dispuse a descansar un rato.

 

Sumergido en mi lectura estaba cuando entraron dos chamacos y ordenaron dos cortados y dos parotros; el mesero les llevó dos cafés con leche (el cortado es un café con un chorrito de leche), se los bebieron, pagaron y se retiraron sin notar que habían despertado mi curiosidad. Luego llegaron tres personas, pidieron 3 cafés y 4 parotros, les sirvieron su bebida, pagaron y se fueron; después entro una chica que ordenó dos cafés para llevar y pidió que le cobraran 3 parotros, pagó y se retiró con sus cafés.

Como buen metido, a ese momento ya estaba preguntándome ¿Qué era un Paraotro? De pronto entro un señor de edad y preguntó si tenían algún parotro, el mesero le dijo que si y le sirvió un café con facturitas, entonces tuve que preguntar ¿Qué pasa aquí?

El mesero me explicó que el dueño del lugar junto con los clientes habituales habían comenzado una idea para ayudar a todos en la crisis, los clientes pagaban un café “para otro” que no tenía para pagar y el local como aporte, daba gratis las facturas, entonces las personas con hambre y que querían un café y no podían pagarlo podían ordenarlo y eran atendidos como cualquier otro cliente.

La idea me pareció increíblemente solidaria, felicité al dueño del lugar, pedí que agregaran unos cafés “Para Otros” en mi cuenta y me retiré, lamentablemente no recuerdo el nombre del Café, pero la historia me vino a la mente hace poco cuando visité un Food Truck llamado Kombidar.

Ellos son un microbús VW que se dedica a los desayunos y aquí se puede comprar un desayuno parotro o para otro que este necesitado; ellos venden en diferentes locaciones en la semana y los comensales pueden pagar además de su desayuno, uno extra que Kombidar distribuye por el momento los días viernes en la mañana en los portales de Santa Tecla.

Es un proyecto privado de Lilian Reyes, quien ha echado sobre sus hombros la loable tarea de  buscar ayuda para las personas más necesitadas de Tecla y un poco de apoyo no le vendría nada mal. De momento Kombidar se estaciona en la calle frente al Edificio Avante, los días jueves; y los lunes, martes y miércoles en la calle atrás del edificio principal del Banco Davivienda, situado alrededor del Salvador del Mundo.

Los desayunos son muy ricos y cuestan $ 2.50. Puedes comprar el tuyo y dejar pagado uno o más desayunos para Kkombidar; también puedes pagar desayunos vía internet en wanachop, en la siguiente dirección: www.wanachop.com/plato-convidado.html, donde puedes comprar los platos kombidados que quieras.

El equipo de Kombidar invita a quienes quieran ir con ellos a repartir los alimentos los días viernes. Para ello, debes coordinar con los chefs que atienden el food truck. Y sin más por el momento amigos, los invito a Kombidar un poco de lo que tienen con los demás.

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