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El Establo, un verdadero clásico se reinventa

Para una noche de fin de semana, estábamos en busca de un food truck italiano que se parquea entre Humo y Los Ranchos en la San Benito; lamentablemente estaba cerrado y de improviso quedamos en la calle, al frente de lo que sería nuestro destino cerrado y con hambre, como estábamos en modo reseña decidimos buscar un lugar del que nunca hubiéramos escrito, así llegamos a El Establo.

El Establo es lo que los salvadoreños cariñosamente llamamos «chupadero», este epíteto se lo damos a los lugares en donde se puede tomar cervezas frías y comer buenas bocas. El Establo abrió sus puertas hace más de treinta años (por lo menos eso creo) en el Bulevar Universitario a una cuadra del cine Reforma y recientemente ha abierto en el bulevar de El Hipódromo una primera sucursal.

El lugar está bien acondicionado, sin lujos pero con buen gusto y muy lejos a lo que tradicionalmente es un lugar para beber y boquiar; elegimos una mesa y nos acomodamos para pasarla bien. Como teníamos alguna experiencia con El Establo dejamos de lado el menú y revisamos el listado de las bocas que ponen al centro de la mesa: patitas de cerdo, mondongo, ceviche, frijoles blancos, chicharrón, queso frito. Estábamos en el lugar correcto. Las bocas las pedimos de una en una y empezamos a hacer lo que nos caracteriza: comer para escribirles.

Empezamos la travesía con la sopa de frijoles blancos: la porción debe ser como una taza y el aspecto de la sopa no le ayuda, es un poco monocromático, el aroma en cambio es maravilloso, llegó calientita como debe ser, la sopa en el paladar es cremosa, los frijoles suaves y prácticamente se integran con el líquido en la boca, una verdadera delicia; empezamos muy bien nuestra cruzada en El Establo.

Pasamos al pincho de res: El Establo manda a la mesa un gran pincho con cebolla, tomate, chile verde y filete de res a la parrilla, el tamaño impresiona ya que todas las bocas del establo cuestan $1.50 y por esa cantidad sirven un gran pincho, estaba recién hecho y eso se aprecia; los vegetales y la carne en su punto y el sabor bueno, la carnita no era la más suave, pero considerando su precio y tamaño estaba perfecto.

Después pasamos al queso frito, sirven una rebanada de queso cocinado en fritura profunda con una cuña de tortilla frita y un cucharada de mayonesa chipotle:; la mayonesa chipotle no me gustó mucho, está de más en el plato, pero el queso frito fue una verdadera sorpresa, debe ser una especie de queso cremado el cual fríen en profundo, nada salado y el sabor de la corteza y el interior del queso combinan perfectos, esta boca es pequeñona, pero debe ser un must si deciden visitar El Establo.

Así llegó el turno de la patita de cerdo empanizada, una boca de lo más clásica; es una pata de cerdo hervida hasta suavizar los tendones, empanizada y frita, la sirven con tortilla y curtido, la piel y tendones estaban verdaderamente suaves, a mí me encanta este sabor así que estaba de lo más feliz disfrutando de una gran velada.

Después pasé a la Machaca. Sirven media tortilla frita rellena con machaca y curtido, la machaca es carne deshebrada típica de norte de México, en el país es muy común encontrar esta bocas de tortilla rellena con carne puestas en escena por Thamara, la dueña de El Bocadito, uno de los lugares más icónicos y populares para boquear en los ochentas, la versión de la tortilla bocadito de El Establo es excelente, frita y crocante, la carne en el exterior también, lo que contrasta con la carne del interior que es suave muy llena de sabor, otro 10.

Pase a la costilla de cerdo frita: estaba dorada, crujiente por fuera y jugosa por dentro, con su sabor clásico que matizamos con unas gotitas de limón y unos granitos de sal, fue una delicia. Después de esto llegó el turno del mondongo, el corazón asado de los cuales seguro tendremos oportunidad de conversar en el futuro.

Dimos por terminado nuestra aventura y quedamos felices y convidados de volver a El Establo y seguir avanzando en su lista de bocas, el servicio es rápido, las birrias heladas, el local muy superior a sus similares y el ambientazo que se manejan le alcanza para que nuestro blog le otorgue 6 tenedores rojos.

Para los que preguntan por el precio, TODAS las bocas cuestan $1.50


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