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Desayunando en los Acantilados de La Libertad.

Con ganas de algo de playa y un poco de sol, decidimos tomar el desayuno familiar en la playa, elegimos ir a Acantilados, un lugar que habíamos visto de pasada la noche que nos dirigíamos a Pelicanos; es un hotel de playa que recién inició operaciones ubicado un par de kilómetros después de la playa San Blas, exactamente en el kilómetro 41 y medio.

Desde la entrada queda claro que está visitando un lugar de primera categoría y en el cual, han hecho una inversión fuerte; lo primero que se ve es el hotel, una edificación de varios pisos que sirve de preámbulo a la zona de restaurante, el restaurante llamado Fausto, es una amplia y pulida terraza de madera en donde fácil pueden tomar sus alimentos unas 200 personas; pensé que por ser sábado en la mañana estaría solo, pero para mi sorpresa habían algunas personas comiendo. Esto siempre es una buena señal.

Nos detuvimos un momento en el barandal a contemplar la vista, estando a unos 20 metros arriba del mar y arrullados por el sonido de las olas en los acantilados, nos dispusimos a disfrutar de la estampa; las imágenes para cualquier lado espectaculares, iniciando por el aporte que hacen a la mismas las instalaciones que lucían impecables, una piscina sin fin de dos niveles, varias piscinas de agua salada en la parte de abajo, al lado izquierdo una nutrida playa y a la derecha una serie de farallones en donde el golpeteo de las olas resalta ese arrullo tan agrádable del mar; como escenario el océano pacífico, azul, interminable e imponente, simplemente ¿Quién tuviera dos alas para el vuelo?

Juntamos algunas mesas para acomodarnos y nuestro mesero nos acercó los menús, la mayoría de los platos de desayuno cuestan $ 7.50, lo que, de acuerdo a las instalaciones, nos pareció muy buen precio; además todos los ítems incluyen vaso de jugo y café con refill, en buen salvadoreño éramos un gran marón, así que ordenamos muchos platos diferentes, pero esta reseña será de los cuatro platos que personalmente tenía más inmediatos.

Las Avocado Toast es un plato con tostadas de pan integral multigranos, guacamole, chilmol, huevos pochados y queso mozzarella rallado; la presentación, sin ser la más prolija abría el apetito, las tostadas eran pequeñas de un tamaño adecuado para tomar con las manos, el guacamole estaba cremoso y quedaba bien acompañado con la acidez del chilmol, el huevo pochado por su parte estaba un poco pasado de cocido; en general, el sabor de este primer plato fue muy bueno.

Después puse mis ojos en el Omelette Suffle, de todos los platos éste era el que se veía menos apetitoso; Acantilados sirve su omelette relleno con queso mozzarella y jamón de pavo, bañada por una salsa de tomate de la casa; la característica de este plato es que el huevo debe estar bastante lleno de aire y este requisito lo cumplía a cabalidad, el jamón bueno y el queso del relleno derretido, pero la salsa de tomate estaba demasiado acida y se robaba el sabor del omelette, aquí fallaron un poco.

Pasé a los Huevos Benedictinos, la versión de este plato de la cocina de Fausto son dos huevos pochados sobre tostadas delgadas de pan, bañados con una salsa blanca con rebanadas de tocino canadiense; éste plato es diferente a lo esperado, la salsa es cremosa y tiene un toquecito dulce que debe ser el aporte del maple del tocino, el contraste entre la salsa, el huevo y el tocino es delicioso.

Por ultimo pasé a los Huevos Tempura. Dos tortillas de maíz, con frijoles fritos, chilmol y dos huevos tempura coronados con queso mozzarella rallado; la masa frita estaba crocante y muy bien lograda, la mezcla de todo en el plato era sobresaliente, los frijoles perfectos y el chilmolito llenaba de un toque fresco cada bocado; este me pareció el mejor plato de todo el desayuno.

El servicio de Fausto, el restaurante de Acantilados, es muy bueno, los meseros son rápidos y están pendientes de sus mesas, el cafecito rico, el jugo de naranja es natural y se sirve frío, los precios razonables y el lugar fabuloso, sin duda debe mejorar el término de sus huevos pochados; extrañé y mucho, la yema líquida humedeciendo mis alimentos, esto les restó algunos puntos en nuestra reseña. Pero confieso que nos levantamos de la mesa pensando en volver y pronto por unos marisquitos.

Red Fork otorga seis tenedores rojos a Acantilados y a su restaurante Fausto.

Para nuestros lectores que preguntan por los precios:

Tostadas con aguacate $ 7.50

Huevos benedictinos $  7.50

Huevos Tempura $ 8.00

Omelette Souffle $ 7.50

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1 respuesta

  1. Kiko dice:

    Vivo en Los Angeles y seguramente visitare ese resturante en mi proxima visita al pais. Me llamo la atencion los huevos benedictinos. Gracias Red Fork!

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