fbpx

Desde siempre «La Paty»

La Paty, es una pupusería que inició operaciones allá por mediados de los años 70s, en un terreno baldío, pasando el mirador de Los Planes; es decir, antes de la bajada para Panchimalco, con inicios más que modestos, su dueña empezó prácticamente bajo una champita de láminas a echar sus pupusas. En los 80s la champita se volvió un galera en donde podían sentarse unas 60 personas y cada día, la preferencia era más evidente.

El crecimiento de este negocio fue constante y a punta de buenas pupusas, fueron poniendo los cimientos de su nuevo local, en donde después de varias transformaciones pueden tener unas 400 personas comiendo al mismo tiempo. Según me comentó alguna vez su cajero, han llegado a echar más de 5,000 pupusas en un día y pienso que este estimado se podría quedar corto en los días feriados.

Pupusería Paty cambió su nombre a Abby, aparentemente por algunos familiares que no viene al caso mencionar, pero su dedicación al trabajo parece intacta, hasta haber convertido su negocio en una verdadera industria; ellos, procesan su curtido en máquinas gigantes elaboradas especialmente para Abby, tienen sus propios molinos para el maíz, el chocolate y el chicharrón y tienen su propia área de panadería, en donde elaboran cada día las quesadillas que comercializan.

Al llegar se ordena en caja. Como buenos comelones nos decantamos por unas pupusas grandes de maiz, de queso, chicharrón y de chicharrón con queso y, agregamos una de queso con ajo y otra de queso con loroco, éstas últimas de arroz. Pasamos a buscar una mesa, era temprano, el día estaba tranquilo y las personas se concentraban en los extremos del lugar.

Conocí la Paty, como la llaman sus clientes de siempre, hace mucho tiempo, algunos estarán enamorados de sus pupusas y otros creerán que todo ha cambiado para peor, ya imagino los comentarios, “son mejores las pupusas de …” o “planeño que se respete no va allí”, etc., pero, mi memoria gustativa y visual reconoce el mismo aspecto y sabor en sus pupusas, por lo que venir aquí, en mi caso, es como volver un poco en el tiempo y siempre a buenos momentos.

Las pupusas llegaron a la mesa calientitas como debe ser, la combinación de queso que usan se hace casi líquida cuando se derrite y si levantas una pupusa de queso, por un lado casi se hace una bolsita de queso derretido, esto sin duda es único, mezcla de quesos y receta de chicharrón son también recetas propias que aportan el sabor particular en la Paty.

La pupusa de arroz de queso con ajo, con el relleno igualmente derretido fue lo nuevo que probé en esta visita, inicié con un pellizco que me pareció demasiado perfumado a ajo, pero cuando tomé un trozo más grande, el sabor del queso y el ajo se mezclaban bien y se conjuntaban en su justa medida en el paladar.

La pupusa de queso con ayote es una verdadera obra de arte, el sabor del ayote recién rayado es delicioso y concordarán conmigo que el queso es su mejor compañía; aquí las preparan con maestría, el ayote queda tierno y el queso derretido, de muerte lenta.

La pupusería Abby o Paty, como usted quiera decirle, es una gran industria que funciona muy bien y que de manera eficiente atiende a cientos de personas todos los días; sin embargo, hay algunas cosas que deben mejorar: el mobiliario necesita mantenimiento, antes estaba siempre nítido y ahora requiere algo de cuidado, los botes de curtido parece que ya llevan algunas batallas de más y deberían pasar al retiro, en general, una manita de gato le vendría bien a todo el lugar. Con lo bueno y lo malo, este sitio es de mis favoritos.

Red Fork otorga 5 tecomates rojos a la Pupusería Abby o Paty.

También te podría gustar...

1 respuesta

  1. Guillermo Ramos dice:

    El servicio es malisimo para el precio, en serio, si queres un chocolate extra tenes que levantarte, hacer una cola de varios minutos dependiendo de que tan lleno esta, y luego buscar a algun mesero para darle la orden y esperar varios minutos para que llegue tu chocolate. Me parece que se quedaron muy cortos en esta review.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *