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365 días de chilate con nuegados donde la Mamá Nena

Domingo por la tarde, siempre hambrientos y con ganas de algo típico con saborcito a país y con antojo de dulce, preguntamos en donde podríamos encontrar buenos nuégados en San Salvador; de inmediato nos remitieron a una chilatería en la Modelo atrás de la Texaco, a otra en San Miguelito en la esquina frente al mercado y al excine Fausto y otros, la mayoría a Santa Anita. Elegimos la tercera opción, aunque después de la experiencia confieso que estamos planeando conocer las demás.

La Chilatería Mamá Nena queda en la esquina de la 17 Avenida Sur y 18 Calle Poniente en el Barrio Santa Anita, justamente al lado de los Panes Coyo, en buen salvadoreño bajando en el bulevar Venezuela, una cuadra a la derecha del semáforo del Cementerio General. Funciona en una especie de garachito y es de estilo popular, cero pretencioso y con mucha clientela.

Llegamos sin un plan en mente, empezamos a analizar la situación, hicimos una fila de casi ochos personas que avanzaba ágilmente, por lo que casi de inmediato estábamos frente a alguien que preguntaba por nuestra orden; pedimos un chilate y de los 3 tipos de nuégados que tienen: yuca, maíz y huevo. Aprovechado el impulso decidimos ordenar unos plátanos en gloria, una torreja “pequeña” (porque claro comemos poquito en Red Fork) y así como para tecniquiar, una orden de dulce de chilacayote. Vale la pena mencionar que quien nos atendió, fue muy amable y nos sirvió cada pedido en un plato diferente.

Tomamos asiento en media mesa vacía y limpia. La Chilateria tiene una persona designada que asea las mesas y retira los platos cada vez que un comensal se levanta. Apreciamos muchísimo este detalle, ya que se nota el esfuerzo por mantener la higiene en las mesas, pese a que estábamos en la calle o más bien dicho en la acera.

Regresando al modo reseña, debutamos con los nuégados de yuca: estos son unas mini tortitas de yuca molida que vienen fritas. Desde la primera mordida nos dimos cuenta de la calidad de este nuégado, dorado a la perfección, al morderlos se apreciaba su exterior crujiente y centro suave. Acompañado con la clásica “mielita” de panela hicieron de este antojo algo verdaderamente memorable.

Muy felices, pasamos a los nuégados de maíz, con su distintiva forma de arroz gigante, los probamos e inmediatamente distinguimos el sabor de su masa que junto a la miel se combinaban de manera excelente. Lo que más especial nos pareció de este nuégado fue la textura que tenía, era crujiente pera porosa. Al morderlo, la parte exterior y crocante se desmoronaba en la boca, esa textura facilitaba que la miel negra permiara más fácilmente.

El tercer y último nuégado fue el de huevo, el clásico nuégado de viento. La porción trae uno, pero bastante generoso. Tenemos que decir que también estaba muy bien hecho; al cortarlo se podían ver las celdas de aire y apreciar su suavidad. Al probarlo nos dimos cuenta de lo rico que estaba, ligero y perfecto con la miel.

Habiendo terminado los nuégados, seguimos con los plátanos en gloria: estos estaban bastante suaves, un poco más de la cuenta para nuestro gusto, pero tenían un sabor verdaderamente bueno. No sólo se sentía la intensidad de la miel, pero el sabor del plátano jamás se perdía en el paladar.

Aun con algo de filo, atacamos la torreja que bañas con el almibar de canela. Al probarla, la decisión fue unánime en la mesa, estaba deliciosa, ordenamos la pequeña; aun así, la rebanada es bastante generosa, la torta suave y húmeda se sentía cremocita y el almibar era dulce pero no tanto, de todas formas cuando el paladar se endulzaba teníamos a la mano nuestro morrito con chilate, que preparaba el paladar para el próximo dulce. Ha sido una de las mejores torrejas que nos hemos comido en el blog.

Para terminar con algo dulce por supuesto, le llegó la hora al chilacayote, una porción de esta especie de calabaza confitada en almíbar. Aparte de ser una porción bastante generosa, la ejecución del plato nos dejó a todos verdaderamente impresionados. La cocción era ideal, un balance entre suavidad y firmeza que se apreciaba en cada mordida, además, la miel muy bien hecha hizo de este plato la mejor manera de terminar estos “antojitos” de la tarde.

Nuestra experiencia en la Chilatería Mamá Nena fue excelente. Sabíamos que íbamos a un lugar emblemático para antojos salvadoreños, pero nuestras expectativas fueron verdaderamente superadas, con más de 30 años sirviendo chilate con nuégados. Ellos abren los 365 días del año de 1:00 PM a 7:00 PM. Red Fork otorga 7 tecomates rojos a Mamá Nena y su Chilatería por sus excelentes dulces.

Para los lectores que preguntan por los precios y la ubicación:

Nuégados de yuca (5) $ 1.00
Nuégados de masa (5) $ 1.00
Buñuelo $ 0.75
Plátanos en Gloria $ 1.00
Dulce de Chilacayote $ 1.25

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