kako, todo el sabor del dulce japonés

Hace unos días, con ganas de café, pregunté a unos amigos bloggers recomendaciones de sitios de café con buenos postres; recibí varias sugerencias, algunas que seguro pronto visitaré, pero entre todas hubo una recomendación de Silvia Tablas de Gerardo y Silvia que llamó mi atención como para ponerla de primero: un lugar de postres japoneses que ofrece variedad de mochis.

Se trata de Káko Cakes, ubicado en la Plaza Mango, el mismo centro comercial en donde esta Mike’s Burger quien por cierto, ahora tiene en su menú unas donas de primera, por las que también vale la pena detenerse. Volviendo a Káko, queda en la segunda planta al fondo de la plaza. El sitio es un lugar pequeño, sencillo, con una vitrina en donde exhibe sus postres, a todas luces un lugar para empezar.

Después de hacer unas consultas a quien nos atendía, elegimos seis mochis con rellenos distintos, una porción de pastel de queso japonés y una tartaleta estilo Hokkaidō, café negro y un café frío. Después de una pequeña espera aterrizaron nuestros postres y bebidas en la mesa.

Primero que los platos y utensilios que usan se ven diferentes, detalle que se aprecia; como buen comelón decidí iniciar por el postre más grande, era la torta de queso japonesa, a simple vista parece un trozo de marquesote de color crema, lo sirven bañado en azúcar pulverizada, su sabor diferente, como a queso crema, pero suave y apenas dulce y la textura es cremosa, casi se deshace en la boca, buen inicio.

Luego, puse mis ojos en el plato de mochis, el mochi es un postre de arroz japonés, como una pequeña empanada o pastel de arroz relleno de caramelo de sabor, que se elabora moliendo en mortero un arroz que se conoce como mochigome, cuyo almidón es un poco más pegajoso. En términos comparativos, es el macarrón de la cocina japonesa; ya alguna vez los había probado en tiendas japonesas en Korea, así que tenía las expectativas a tope.

Llegaron 6 mochis identificados con un sello de color así: Cherry blosson, fresa deshidratada, sésamo, limón, matcha y taro, son absolutamente livianos y de textura gomocita; el relleno es un caramelo suave de sabor intenso, son deliciosos, francamente impresionante porque su parecido con los que he probado en otros países es asombroso. Después de probar los seis sabores, sin duda el matcha es el que tiene el sabor más japonés, pero mis favoritos fueron los de Taro, un tubérculo muy usado en los postres del pacífico asiático, que es simplemente indescritible y el de sésamo negro, que tiene un sabor parecido a la horchata, la verdad es que tienen que probarlo.

Por ultimo pasé a la tartaleta estilo Hokkaidō, con una concha de harina de almendra y un relleno de queso con una especie de bomba, en forma de corazón, ensartada a un lado para inyectarle almíbar de frutos rojos al centro de relleno; después de terminar el operativo indicado partí la tartaleta y se derramó un poco del almibar inyectado, seguro es algo sencillo, pero es divertido hacer este pequeño juego antes de comer, la textura del relleno es cremosa, mezcla de queso crema con algo como parmesano, delicioso.

Hay cosas por repensar, como el lugar que no tiene un estilo japones, sin duda la cuchara de la repostera de Káko es sobresaliente, particularmente pienso que podría mejorar un poco la presentación, de pronto usando colores en la masa de arroz de los mochis o poniendo algún decorado sencillo en sus tartaletas, pero dejando de lado el detalle estético, los postres son deliciosos, volveremos pronto. Red Fork otorga 5 Tenedores Rojos al Káko Kakes.

Para los que preguntan precios y ubicación:

Hokkaidō cheese tart $ 3.75
Japanisse chesse cake $ 3.00
Mochis $2.00, caja de 4 $ 7.20

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