Para antojos la Quinta Montecristo

Muy felices de nuestras experiencias fuera de la ciudad, con este Fudtúr previo a vacaciones, salimos nuevamente, ésta vez hacia Quinta Montecristo. Está ubicada en la calle a Huizucar y las imágenes de su página en Instagram prometían lindas vistas, amplios jardines y buena comida. Cómo supimos de este sitio? Fácil! Uno de nuestros lectores, cuando vio las primeras publicaciones del Fudtúr, nos sugirió un par de lugares y, aunque ya teníamos una ruta elegida, decidimos desviarnos un poco y llegamos aquí, con la ayuda del Wase sin ningún problema.

El parqueo medianamente amplio, para unos 12 carros, la casa simplemente espectacular, con amplios corredores rodeados del verde de la naturaleza, a la distancia el valle y al fondo el océano pacífico. Las mesas están casi todas dispuestas en la parte de afuera, algunas tienen un tejido que, según creo, es de plátano, muy apropiadas para el lugar. Hay otras sillas que se ven que han participado en mil batallas y ya están algo vencidas, esas creería que le restan puntos al sitio en general y necesitan cambio o mínimo una manita de gato. A parte de ese detalle, todo parece bien. Llegamos a media tarde, seducidos por unos antojitos que vimos en sus redes; así que, después de ordenar la respectiva Suprema, pasamos a ver el menú.

Segun nos dijo nuestro mesero, los antojitos típicos solo están disponibles por las tardes de 3:00 a 6:00pm.
Como la variedad es pequeña, la estrategia fue sencilla, iríamos por casi todo, debutaríamos con una «yuca frita con chicharrón», seguida de unas «enchiladas de carne», 3 tipos de pupusas (revueltas, frijol con queso y queso con chicharrón) y terminaríamos con unas empanadas de plátano.

Sin hacerse esperar llegó la yuca frita, la cual viene servida sobre un plato negro, de esos modernos que simulan ser piedra de laja, con salsa y curtido aparte. La cocción del tubérculo en cuestión estaba en su punto, suave por dentro y crujiente por fuera. Los chicharrones de gran sabor y la combinación con el curtido y la salsa muy buena, el único detalle fue que sentimos que estaban ligeramente secos, un pequeño punto a mejorar.

Luego, se presentaron las «enchiladas de carne”, una orden contiene cuatro enchiladas pequeñas. Para nuestra grata sorpresa, la carne que utilizan no es molida sino trozos de res, una excelente alternativa. El chef hizo que esta quedara jugosa y cada mordida con frijoles, curtido y tomate, hicieron de la enchiladas un hit en la mesa.

Poco después, vinieron las pupusas de maíz. A primera vista, lucen bastante grandes y bien rellenas, aunque extrañamos el sabor del maíz recién molido, esta pupusas no decepcionaron a nadie, llegaron calientitas y el sabor de los rellenos sobresaliente. La mesa concluyó, más allá de sus preferencias personales, que en este establecimiento las revueltas fueron vencedoras, pero, su relación precio y calidad es inmejorable.

Finalmente, tuvimos nuestra ansiada nota dulce, la orden de empanadas de plátano. Vienen 4 por orden y se puede elegir cualquier combinación entre frijoles y leche poleada. Humeantes, igual que toda la comida, al cortarla pudimos sentir su exterior caramelizado y chiclosito, que nos daban aun más ganas de probarlas. El interior tenía una textura cremocita y el suave dulzor clásico del plátano en su punto.

Definitivamente una grata experiencia, vistas impresionantes y elementos marginales por mejorar.
Red Fork otorga 6 tecomates rojos a Quinta MonteCristo.

Precios y ubicación:

  • Yuca Frita con Chicharrones: $4.95
  • Enchiladas, orden de 4: $4
  • Pupusas: $1.25 cada una
  • Empanadas, orden de 4: $3.85

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