1893, toma por asalto la buena mesa

El cierre del año suele ser algo lleno de contenido para el blog; es noviembre pasamos varios días dedicados a la 3ra Gala de la Gastronomía e inmediatamente después, iniciamos con el OG Pizza Challenge así que, decidimos dejar las pizzas y tras ver el sitio en Instagram de 1893, nos fue fácil elegirle para nuestra primera reseña, ya que sus platos se ven increíbles en las imágenes de sus post y pensamos que era una buena opción para reseñar.

Imagen tomada del Instagram de 1983

El Restaurante 1893 queda en una esquina sobre la 87 avenida norte, si vienen subiendo por el Paseo Escalón, cruzan a mano derecha en el McDonald’s y dos cuadras después, verán los grandes números negros sobre un muro de ladrillo visto en la esquina. La entrada es una puerta pequeña sobre la avenida, cabe mencionar que la entrada necesita alguna señal adicional, pero confíen, que allí es el sitio.

El lugar está aún en proceso de montaje, por lo menos esa impresión me dio al entrar; las sillas son modernas y las mesas de madera, aun parecen pocas para las dimensiones del lugar, probablemente sea por el tema de distanciamiento social, en definitiva parece que algo aun le falta al sitio. Un detalle interesante es, que la cocina está vista, es decir, que si tú quieres puedes ver cómo preparan los alimentos, esta nueva moda de la gastronomía es algo que, a mi parecer como foodie, es un elemento que brinda confianza, en temas como limpieza y preparación de los alimentos.

Después de revisar el menú ordenamos unos camarones para comenzar a picar y cuatro platos fuertes, un risotto de vegetales, una pesca del día, una carnita y una pasta; así podríamos cubrir más o menos todos los elementos del menú y nos podríamos hacer una idea de la mano del chef de la casa.

Lo primero que aterrizó en la mesa fueron los Camarones Jumbo: es un plato de entrada con 3 camarones grandes sobre una salsa cremosa, adornada con unos puntos de puré de zanahoria y naranja, rebanadas de rábano y zanahorias. Los camarones estaban perfectos en ese punto en el que son un poquito crujientes, suaves y jugosos y con un sazón que  destacaba su sabor natural y que podías matizar con el bisque de camarones que ponen en el fondo a modo de salsa, para chuparse los dedos.

Después pasé a La Pesca del Día, era un plato con un par de filetes de dorado con una colorida guarnición de vegetales salteados, puré de papas adornado con cebollitas a la plancha; el puré era cremoso y con un toque agradable a aceite de trufas, los vegetales al dente, crocantes y llenos de sabor y el pescado sorprendente, la carne bien cocinada y jugosa por dentro, tan bueno que no querías parar, absolutamente perfecto.

Pasé al risotto de vegetales, la recomendación de la casa, que preparan con fondos de vegetales y un brunoise de morrones asados, zanahoria, cebolla y maíz dulce con mantequilla y parmigianno reggiano, lo presentan en un plato hondo con vegetales. Este plato fue una agradable sorpresa, por el trato de los vegetales, que ofrecían sabores intensos, de esos que no te podes cansar de comer y la presentación novedosa; hubiera preferido una consistencia menos líquida, pero después de probarlo tan bueno pasó a ser un detalle menor.

Pasamos al plato de res, un medallón de lomito con puré y vegetales, la presentación siempre hermosa, el puré con un suave sabor a ajo y los vegetales salteados, el lomito rosado por dentro y dorado perfectamente por fuera, bañado en una salsa con vino tinto deliciosa. La cocina iba impresionándonos cada vez más, porque éste lomito estaba absolutamente grandioso, en el punto exacto y muy jugoso.

Pasamos a los ravioli rellenos de salmón, la versión de 1893 es un plato hondo con unos 8 ravioli, adornados con unas tejitas de parmesano y unas flores de cilantro, bañados en mantequilla clara; el relleno de salmón era cremoso, de muy buen sabor y cada ravioli estaba bien relleno, sin miseria y en un punto de cocción adecuado, se siente la atención a los detalles y las técnicas de la cocina en cada plato que ordenamos, aunque este plato en particular fue el menos atractivo a la vista.

Para terminar, ordenamos un Mille Feuille, la versión del chef son unas pequeñas galletas de milhojas con crema pastelera, con un toquecito cítrico con trozos de fresas, arándanos y moras frescas, más sencillez no se puede pedir en un postre, la ejecución por su parte otro 10. La milhojas crocante pero suave, la crema deliciosa y sutil en lo dulce y los frutos rojos, como grandes protagonistas; sin duda, un buen trabajo del chef, a quien quisimos conocer.

Fausto, el chef de la casa, llegó a la mesa y aprovechamos para felicitarlo por su comida, le preguntamos sobre el nombre del sitio y nos comentó que era el número del edificio que habitó en Buenos Aires, en donde estudió y aprendió cocina y era su manera de recordar esa época; nos contó que intenta en su cocina respetar todos los ingredientes y resaltar los sabores naturales de los vegetales, eso sin duda, no es palabrerío ya que habíamos podido constatar que era justo lo que habíamos probado en nuestros platillos.

1893 toma por asalto la buena mesa, es un restaurante nuevo que vale la pena conocer, su chef está joven, debe andar por sus 30s, su comida es de primera, las proteínas bien cocinadas y llenas de sabor y los vegetales, tan buenos que, batallaban con las proteínas por ser protagonistas de la fiesta, los precios en relación a la calidad son MÁS que buenos y el servicio es expedito; siendo un lugar nuevo es un poco arriesgado darle una de las máximas calificaciones, porque sin duda las cosas pueden fallar, pero siendo justos y reportando lo que comimos, Red Fork le otorga a 1893 y a su Chef Seis Tenedores Rojos en esta visita.

Nota: a la publicación de esta reseña, ya fuimos otra vez, la comida estaba siempre de muerte lenta.

para los que preguntan los precios y la ubicación:

Camarones jumbo $6.50
Pesca del Día $12.00
Risotto de vegetales $10.00
Lomito de res $15.00
Ravioli de Salmón $ 13.00
Mille Feuille $5.00

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