Abriendo Mesa en Nano Cocina

Siempre andamos en busca de novedades, lugares recientes para estrenar y compartir con la tribu del blog, por lo que trasladarles nuestra experiencia en Nano Cocina, un lugar que está nuevo, de paquete, nos pareció la mejor manera de iniciar el año. Nano Cocina es el emprendimiento del Chef Jerry González, que desde el 15 de diciembre atiende en la terraza del Hotel La Posada del Ángel, sobre la 85 avenida norte a unos 100 metro de Beto’s Escalón.

La Posada del Ángel es un hotel boutique que abrió sus puertas desde hace más de 15 años, la decoración es acogedora y han acomodado la terraza para el funcionamiento del restaurante, que opera de Martes a Viernes, de 6pm a 9pm y el Sábado en horarios de 12md a 3 pm y de 6 pm a 9 pm. Abre sus mesas sólo con reservación a través de su página en Instagram y al whatsapp 7595-8684, es decir, que el chef de casa cocina casi sólo para ti, un petit menú con sus especialidades.

Llegamos al mediodía y la mesa estaba lista para nosotros, nos dejaron un menú impreso y una botella de agua fría con rebanadas de pepino y ramitas de romero, un gran detalle que agrega valor a la mesa sin aumentar la cuenta; después de debatir lo que ordenaríamos, nos fuimos por un par de tiraditos y un pulpo de entrada, como platos fuertes pedimos camarones y pato.

Tiradito negro fue lo primero a degustar, siendo uno de los platos insignia del chef de la casa, el cuál es visualmente atractivo, con un indiscutible aroma a tradición, filetitos de róbalo fresco, rebanadas de pepino criollo, rábano, jilotes tatemados y cilantro; la leche de tigre es negra (sin conchas), elaborada con vegetales criollos tatemados al máximo y especies tostadas, todo procesado con cítricos dándole una textura cremosa y un sabor suave difícil de describir: tonos ácidos, ahumados, terrosos y cenizos que se combinan en el paladar a cada bocado. Este plato es un encuentro entre la tradición y la modernidad, delicioso de principio a fin.

Después pasamos al Tiradito de Maracuyá, que el chef preparó con róbalo y una leche de tigre de jugo de maracuyá, cítricos, aceite de sésamo y como vegetales julianas de pepino, jícama y cebolla flameadas adornadas con viruta frita de plátano verde; el pescado es fresco y se nota al primer bocado, el sabor de la leche de tigre es suave con las agradables notas ácidas de la fruta de la pasión, la viruta de plátano aporta tropezones crujientes que le dan una textura especial en boca, la cocina iba de 10 en 10.

Pasamos a la última entrada, el Pulpo al Mole; sirven un tentáculo crocante de pulpo frito en harina de arroz, un mix de hojas verdes y hortalizas de Tamanique, mole hecho en casa, pepinos y loroco curtidos, alguashte y frijol nuevo, la presentación anticipaba un gran plato y sin duda así fue, el pulpo suave por dentro y crujiente por fuera combinado con el mole que ponen en una fuentecita de barro para hacer dipping, explota en la boca, todo en contraste con los vegetales frescos llenos de sabores de verano, simplemente delicioso.

Pasamos a la pechuga de pato, con una salsa reducción de guayaba y chiltepe, con puré de maíz a las 4 texturas, hongos y parmesano salvadoreño, el punto de la pechuga de pato estaba perfecto rosadito y suave, la piel cuadriculada, dorada y crujiente, la salsa de guayaba tenía un gusto sutil y el dulzor suave, que maridaba perfecto con la carne y el puré de maíz, con elote Crocante, elote suave y jilotes tatemados; adornado con rebanadas de hongos cremini, era todo un espectáculo.

Pasamos a los Camarones Jumbo, salteados con un toque de licor, salsa de alguashte con trozos de tocino, tomates uva, servido sobre un puré cremoso de guisquil perulero, otra obra maestra se la casa. 4 camaronzotes bañados en la salsa clásica criolla de alguashte ejecutada a la perfección y los camarones crujientes que chispeaban de sabor en el paladar. La experiencia en las mesas de Nano estaba siendo una gran decisión.

Estábamos satisfechos pero con nuestro deseo de hacer las cosas en orden y completas, decidimos pedir recomendaciones de postre y ordenamos un nuegado y un sorbete. Llegó «El de la feria», más que agradable a la vista, 3 bolas de sorbete hecho en casa, garrapiñado, miel de maíz tostado, empiñada y polvo de barquillo; como todos los platos, estaba generoso, tres bolas de sorbete en este caso de corte artesanal con un crocante de garapiñado de panela delicioso, con un toque de miel de maíz quemado que elevaba los sabores en el paladar.

El último fue el nuegado relleno, sobre garrapiñado de semillas de calabaza, cilantro y ajonjolí con dulce de panela, este buñuelo de viento venía relleno de un manjar blanco de maíz con chocolate que estaba en su punto de cremoso y cierre perfecto de una gran comida.

Nano Cocina tiene una propuesta más que interesante para los que amamos comer bien. El chef fusiona sus platos ayer y ahora con maestría, algunas de sus técnicas son muy modernas, seguro salidas de la escuela neoyorquina en donde estudio gastronomía, pero se mezclan con técnicas ancestrales que arrancan con la leña, la ceniza o la piedra de moler. Los platos son hermosos, las porciones generosas, las entradas son grandes y los principales un poco más, los precios son accesibles y los tiempos indicados.

La pasamos de lo mejor en las mesas de Nano Cocina, cada plato era una nueva sorpresa para el paladar y quedamos invitados a volver. Red Fork otorga 7 Tenedores Rojos a Nano Cocina, su máxima calificación en esta visita. Invitamos a todos a tomar el teléfono y reservar para abrir una mesa en Nano Cocina.

Para los que preguntan los precios y ubicación:
Tiradito Negro $7
Tiradito Maracuyá $7
Pulpo $12
Camarones $14
Pato $15
El de la feria $4
Buñuelo $4

2 comentarios en «Abriendo Mesa en Nano Cocina»

  1. Gracias por la recomendación, fui y pedí el tiradito negro y el pato, sin duda de las mejores experiencias culinarias que he gozado, espero ir de nuevo pronto para probar el resto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.