Granja Don Alvaro y Bendito Fuego

Cuando el Chef Luis Morales de Bendito Fuego me invitó a la presentación de dos platos, que lanzarían en colaboración con la Granja de Don Alvaro, en San José La Majada, me pareció buena idea conocer el sitio y aprovechar dicha Invitación para hacer un pequeño paseo y por supuesto una bonita reseña. El restaurante queda justo en el poblado, en la mera carretera que lleva de Los Naranjos a Juayua, más o menos a unos 83 km de San Salvador. El camino lleno de neblina, así se siente como visitar el cielo.

Cuando escuchas nombres de restaurantes que empiezan con finca o granja, no te esperas algo como lo que encontré en la Granja Don Alvaro, allí el nombre es justo lo que encontras, un restaurante en donde cultivan prácticamente todos sus vegetales, aromáticos y en donde además, ordeñan la leche con la que elaboran sus propios quesos; el contacto con la naturaleza es impresionante y te das cuenta que llegas a un lugar diferente, que de entrada te da buenas vibras.

Conocimos al dueño, Jaime Díaz Márquez, quien tuvo la cortesía de darnos un pequeño tour por el lugar; tiene una pequeña venta en donde encontras mermeladas orgánicas, miel y vegetales; fuimos a los establos que están apenas a unos 15 metros de las mesas, los cultivos de los vegetales, las aboneras y los potreros de las cabras. Lamentablemente suspendimos el paseo por la lluvia que, aunque no era fuerte, era suficiente para invitarnos a pasar a la mesa. Don Jaime nos contó su objetivo de ser una granja integral, en donde todo lo producido y sus subproductos se utilicen para cocinar o para alimentar a los animales o abonar la tierra; se notaba que sabía lo que decía y que su relato era lo que sucedía en el entorno, un 10 por esto.

La comida principal era dos platos que habían desarrollado en conjunto: el parrillero argentino de la Granja Don Alvaro y Luis Morales asador de Bendito Fuego; en el marco de un programa llamado MarveloUS Meats que US Meat desarrolla en la región, con la idea que los consumidores vayamos conociendo la calidad de sus carnes.

Después del paseo y ya en la mesa, pude notar que el sitio no tiene música y eso te permite disfrutar del sonido de la naturaleza, así en modo chill, nos dispusimos a esperar nuestros platos; el primero que llegó fue la chuleta empanizada, sobre guacamole, coronada con una cebolla y remolacha curtida, acompañada de puré de papas, un plato realmente grande y la chuleta suave con la cubierta crujiente, los sabores del aguacate y la remolacha contrastaban con la chuleta y el puré cremoso, primer plato excelente.

Quisimos aprovechar la espera del segundo plato y ordenamos algunos ítems del menú de la granja para completar este artículo, así se fueron los minutos y llegó el segundo plato, un puyazo a caballo, con papas provenzal y ensalada de huerta, la carne estaba en su punto, rosadita, jugosa y suavecita, el huevo con la yema tierna escurriendo sobre la carne servía como salsa y le daba un cambio de sabor delicioso, este plato aún mejor que el anterior.

Luego empezaron a llegar los platos extras, los chicharrones llegaron a la mesa, ordenamos media libra y tiene cara de 12 onzas, a todo comelón nos encanta eso, los preparan estilo carnitas chapinas; es decir, las ponen en agua y las dejas ir, liberando su propia grasa en la cual se terminan friendo, llegan calientes y las tortillas que pedimos de maíz negrito que echan en el momento en comal de barro, llegan humeantes a la mesa.

Lo siguiente fue la cuajada, primero decir que cuesta lo mismo si te la sirven o si la compras en la tienda, es decir que sale súper económico empezar la mesa picando esa cuajadita, que igual con tortillas calientitas y recién salidas del comal sabían a paraíso, un 10 en todo.

Lo último fueron un par de pupusas que ordené para no quedarme con las ganas, pedí una de maíz blanco y una de negrito, las pupusas son bien grandes y gorditas, al ojo me parecieron muy gruesas y pensé que eran muy masudas, pero nada más alejado de la verdad, las pupusas estaban perfectas y el grosor se debía a la generosa cantidad de relleno que le ponen, es decir eran pupusas realmente pupusudas: chicharrón se nota que es 100% cerdo y sabe casi como morder un trozo de carne y el queso derretido y calientito, también elaborado en casa, es una delicia.

La mera verdad que esta gente de la Granja Don Alvaro, se nota que está comprometida con la idea de tener un restaurante integrado al ecosistema de una granja, entre la mesas tienes vegetación que genera microclimas que hace que la sensación térmica sea más fresca con solo moverte unos metros y todo, en el sitio, te invita a recorrerlo.

Es nuestra primera vez aquí, pero volveremos, el sitio es perfecto para venir con niños, ya que tiene paseos en caballo, carreta o al huerto en donde se puede encontrar directamente los vegetales que se quieren llevar a casa. Red Fork otorga 6 Tecomates Rojos a la Granja Don Alvaro en esta visita.

Para los que preguntan los precios y ubicación:

Cuajada con tortillas $ 3.00
½ de Chicharrones $ 9.90
Pupusas $1.75
Puyazo a Caballo $ 15.00
Chuleta $ 15.00

1 comentario en «Granja Don Alvaro y Bendito Fuego»

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