Tres nominados a Mejor Restaurante Urbano

Nomad Pizza

Nomad Pizza es el emprendimiento de Rodrigo Archer, un chef que comenzó su carrera en el mundo de la gastronomía en el 2011, estudiando Cocina Internacional en Scarts, después de graduarse se mudó a Barcelona para seguir sus estudios y aprender trabajando directamente en una de las mecas de la cocina.

Estudió en la Escuela de Hostelería Hoffmann de Cataluña, trabajó en Alkimia de Jordi Vila, restaurante de cocina catalana moderna y en Osmosis, un restaurante dedicado a la cocina mediterránea; además, estudió pastelería en Espai Sucre, para luego trabajar en Black Remedy Coffee Shop.

Nomad Pizza 🍕 nació como Ghost Kitchen en el garage de su casa materna, allí con un horno pequeño empezó a desarrollar su masa y recetas, de a poco su pizza se fue dando a conocer y los pedidos fueron llegando y, después de pasar la pandemia, abrió su restaurante en Plaza Soma.

Este año se trasladó a Plaza Presidente, en donde comparte la cocina con el chef Eduardo Lovo, juntos han empezado un nuevo emprendimiento llamado Rosso dedicado a los gelatos, que por supuesto producen desde cero en casa y con materia prima 100% natural y fresca.

La Clásica

Juan Cárcamo es un Ingeniero Industrial del Tecnológico de Monterrey con maestría en Administración de Empresas, que siempre amó la cocina, a su regreso al país trabajó en el área de operaciones de diferentes empresas nacionales, sin eludir siempre el llamado de la cocina. Así en 2014, decidió irse a Europa y se apuntó en la Escuela Nacional de Pizzeros de España para sacar un curso de pizza clásica, con la idea de hacer un horno en casa y pasarla bien con sus amigos.

Con un manual que compró en Amazon, construyó un horno de leña en su casa y empezó a cocinar para sus amigos que, llegaban a comer casi todos los fines de semana, hasta que un amigo le empezó a meter el gusanillo de poner un negocio y vender pizzas a domicilio como una ghost kitchen y allí empezó a probar sus diferentes recetas.

Un fin de semana imprimió unos volantes y con Susan, su esposa y sus hijos los metieron bajo las puertas de su colonia y las colonias vecinas, así con el nombre de La Pizza de Juan atendió 12 órdenes el primer sábado, mientras él cocinaba su esposa entregaba, dos fines de semana le bastaron para saber que había dado con algo que tenía futuro y en que podía dedicarse a lo que siempre había querido.

Empezó en un local en el centro de Santa Tecla en donde despachaba para llevar y a domicilio, a éste le siguió su primer restaurante en la colonia Escalón; decidió seguir aprendiendo y viajó a Caorle a la Escuela Italiana de Pizzaioli a tomar un curso personalizado con el campeón mundial Graciano Bertuzzo. Abrió un restaurante en Santa Tecla y en 2024 se certificó como maestro pizzailo en la Associazione de la Verace Pizza Napoletana, su menú ofrece un variedad amplia de pizzas entre éstas la napolitana, la Clásica, Estilo Detroit, Estilo Chicago y Romana.

La Tambora

Salvador Díaz, un Administrador de Empresas oriundo de Culiacán, Sinaloa, conoció a su actual esposa estudiando en la universidad en Monterrey, él tenia la costumbre de cocinar con su familia sinaloence los fines de semana, en esa época se pusieron de moda el aguachirle y la cocina de Sinaloa; después de casarse se quedaron un tiempo en México y al final decidieron migrar a El Salvador.

Al llegar a El Salvador empezó a reunirse con su familia santaneca y su suegra preguntaba constantemente sobre la cocina de Sinaloa, queriendo conocer de esa cultura gastronómica y así se fue motivando a aprender de la cocina de su país y ponerlo en práctica con la familia de su esposa, con quien se le hizo tradición preparar su pescado zarandeado y ellos lo motivaron a abrir un lugar de corte sinaloense.

Cuando tomó la decisión de aventurarse en la gastronomía, se fue a México al restaurante de un amigo a aprender un poco más del funcionamiento y echar un par de recetas más a su matata; a su vuelta ya con más entendimiento del rubro, abrió La Tambora en un localito de la Plaza Tunal, al principio había que explicarle a los clientes que era un restaurante mexicano diferente y con recelo, algunos se iban quedando a probar los aguachiles (camarones crudo), el tambor y los cócteles; lo bueno se pasa de boca en boca y acto seguido el lugar les quedó pequeño.

Se mudó a la Escalón en donde poco a poco fue dejando su huella, con la idea del crecimiento constante empezó una tradición de ir cada año al norte de México a una especie de romería gastronómica con la idea de ir aprendiendo y recogiendo platos típicos y nuevas tendencias de la cocina para sumar a su menú; con el tiempo abrió en Multiplaza y lamentablemente la pandemia lo obligó a cerrar su sucursal Escalón, su menú es completamente diferente a lo clásico mexicano, aunque tiene opciones de carne, todo gira alrededor de los mariscos, estilo Sinaloa.

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